Yoga:La postura del pez o Matsyasana

Yoga:La postura del pez o Matsyasana

YOGA:LA POSTURA DEL PEZ O MATSYASIANA

La postura del pez elimina la rigidez de las regiones cervical, dorsal y lumbar dando una mayor irrigación sanguínea a esta zona, estirando los músculos de la caja torácica. El estiramiento provoca un masaje natural en la zona de los hombros y cuello permitiendo una corrección de los hombros redondeados. Estira y relaja toda la columna vertebral. Al permanecer el pecho bien abierto, se facilita la práctica de la respiración profunda. De este modo, aumentará la capacidad pulmonar. Esta postura contribuye a mejorar, con carácter general, los problemas asmáticos.

Mientras se permanece en esta postura, la energía del cuerpo se concentra en las glándulas paratiroides. Estas son cuatro pequeñas glándulas encajadas en el tejido tiroideo en el cuello, cuyas funciones son regular los niveles de calcio en la sangre y su absorción en el cuerpo. Otros beneficios que se pueden destacar de esta postura, es que se estimulan y tonifican las glándulas pineal y pituitaria. A la pituitaria se la considera la glándula del sistema endocrino.

Para realizar la postura del pez, debemos tumbarnos en el suelo boca arriba con las piernas juntas y estiradas, pero al mismo tiempo, relajadas. Deslizamos las manos debajo de los muslos, con las palmas hacia abajo y los dedos hacia las rodillas. Inhalamos, elevamos el tronco y juntamos los antebrazos y los codos todo lo posible por detrás de la espalda. Presionamos los codos fuertemente contra el suelo, inspiramos y elevamos el pecho, extendemos el cuello hacia atrás y depositar la parte superior de la cabeza suavemente en el suelo. Y extendemos el cuello hacia atrás, tanto como sea posible, sin forzar en exceso.  El peso del cuerpo debe descansar en los codos y en los hombros, pero nunca en la cabeza.

Para deshacer la posición, levantamos la cabeza ligeramente, exhalamos y empezamos el descenso progresivo y lento de la espalda.

Las principales contraindicaciones de esta postura son:

  • Tener la presión alta o baja
  • Padecer migraña
  • Sufrir lesiones serias en la espalda baja o el cuello

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