Mitos y errores en la nutrición (Parte II)

Mitos y errores en la nutrición (Parte II)

TIP: Mitos y errores en la nutrición

No es el primer post en el que hablamos de los mitos y errores en la nutrición, ya que es un tema que da para mucho. Puesto que la alimentación constituye un hecho tanto biológico como cultural, las creencias y opiniones se han ido extendido a lo largo de la historia en nuestra sociedad; bien transmitiéndose por el boca a boca a través de generaciones, o bien por el tipo de publicidad a la que estamos sometidos. A día de hoy, y gracias a la ciencia muchas de esas creencias se han podido desmontar y otras medias verdades han sido aclaradas. Vamos a ver algunos mitos más:

  • No comer aceitunas cuando queremos adelgazar

Muchas dietas de adelgazamiento se basan en listados de alimentos buenos y malos, y esto es un error; cuando una persona quiere adelgazar, hay que buscar el mejor patrón dietético para cada uno, y adaptar el número de calorías que debe ingerir en función del sexo, edad y actividad física.

Sí que es verdad, que el macronutriente de mayor proporción en las aceitunas es la grasa, y como ya hemos mencionado en anteriores ocasiones, la grasa es el macronutriente que más calorías aporta. Pero lo que también es cierto, es que el organismo necesita grasas para un correcto funcionamiento. En el caso de las aceitunas, predominan las grasas monoinsaturadas, y algunos de los beneficios que aporta una dieta con contenido de este tipo de grasas son:

  • Disminución del riesgo de cáncer de mama
  • Reducción de los niveles de colesterol
  • Menos riesgo de sufrir un infarto
  • Pérdida de peso
  • Reducción del dolor en pacientes con artritis
  • Reducción de la grasa abdominal

Como veis, no son tan malas como nos las pintan…

Lo único que debemos tener presente es no abusar en las cantidades de estas grasas, ya que es fácil que el aporte calórico sobrepase nuestras necesidades, si nos excedemos en el consumo.

Cada aceituna aporta unas 15 calorías, con lo que si queremos podemos sustituir el aceite de oliva que echamos a la ensalada por unas 7 u 8 aceitunas.

  1. Los huevos blancos son menos nutritivos que los morenos

Entre un huevo moreno y otro huevo blanco, aparte del color, no hay ninguna diferencia en cuanto a calidad o propiedades nutritivas del huevo. Las diferencias nutricionales entre un huevo blanco y otro moreno son irrelevantes.

También es un mito que las gallinas camperas producen huevos rubios y los blancos no.

El color de la cáscara de huevo depende, única y exclusivamente, de diversos factores genéticos. Por ello, el color del huevo dependerá de la raza de la gallina. De este modo, las razas con plumaje blanco ponen huevos blancos, mientras que las razas que tiene las plumas y los lóbulos auriculares de color marrón pondrán huevos de color pardo.

La única diferencia que existe, es que los huevos blancos presentan una yema más densa, por ese motivo son más utilizados en repostería.  En la actualidad, la mayoría de las gallinas en España son morenas, por eso los huevos morenos son los más habituales.

  1. La sal engorda

Este mito, como los anteriores, no es cierto.  La sencilla razón por la cual la sal no engorda es porque no nos aportará calorías.

Lo que sí que es cierto, es que nos hará aumentar de volumen y peso, pero no porque hayamos acumulado masa grasa en nuestro cuerpo, sino que es consecuencia de la retención de líquidos. Esto se debe a que cada miligramo de sodio retiene hasta 5 veces su peso en agua, y cada gramo de sal aporta 390 mg de sodio. El hecho de que estemos reteniendo mayor cantidad de líquido, es lo que favorecerá la aparición de la celulitis y nos hará perder definición corporal, puesto que hay muchísimo líquido entre el músculo y la piel.

Pero, también hay que señalar que en España se consume casi el doble de sal de la que necesitamos. La cantidad necesaria de sal por persona depende de las características de las personas, del grado de actividad física e incluso del clima.  Una persona normal, adulta, necesitará entre 2-3g de sal al día. También, es normal perder entre 0,4-1 g de sal cuando se está activo físicamente.

  1. Beber agua mientras se hace deporte produce flato

Actualmente, no se conoce exactamente el motivo de porqué se produce el flato, pero sí podemos decir que beber agua durante la realización del ejercicio es una práctica correcta y clave para hacer ejercicio y evitar de esta manera la aparición de fatiga.

Una de las posibles teorías de la aparición de flato es que, cuando se realiza ejercicio, el flujo sanguíneo se desplaza a los músculos involucrados. Esto implica que otros músculos, como puede ser el diafragma, tendrá que satisfacer sus necesidades energéticas sin el volumen de sangre habitual, al desviarse el flujo a los grupos musculares implicados en el esfuerzo, como las piernas o los brazos; esta falta de volumen sanguíneo en los órganos respiratorios es lo que nos puede producir ese dolor. Aunque esta teoría sea sólo una hipótesis, lo que sí está claro, es que  al practicar deporte, el cuerpo pierde gran cantidad de líquidos y minerales, y es por ello que debemos reponerlos.

 

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