Alteraciones hormonales debidas a la obesidad

Alteraciones hormonales debidas a la obesidad

POST:ALTERACIONES HORMONALES DEBIDAS A LA OBESIDAD

Alteraciones hormonales debidas a la obesidad: Según datos de la Organización Mundial de la Salud se calcula que hasta un 50% de la población mundial que está por encima de los 40 años de edad y vive en países desarrollados o en vías de desarrollo, padece obesidad. Un dato aterrador si tenemos en cuenta que tal exceso de peso es un factor de riesgo para la aparición de diversas enfermedades. Así pues, las personas con sobrepeso son más susceptibles de padecer hipertensión arterial, diabetes, arterioesclerosis, gota, artrosis e incluso insuficiencia cardíaca y respiratoria. Sin olvidarnos de que el riesgo último de la obesidad para la salud es la muerte.

Además de todas estas enfermedades, se han descrito alteraciones hormonales debidas a la obesidad. No olvidemos que las hormonas son sustancias fabricadas por las glándulas endocrinas, que al verterse en el torrente sanguíneo activan múltiples mecanismos y ponen en funcionamientos diversos órganos del cuerpo.

Son tan importantes porque realizan funciones imprescindibles para el organismo, como son:

  • Las actividades de órganos completos
  • El crecimiento y desarrollo
  • Reproducción
  • Las características sexuales
  • El uso y almacenamiento de energía
  • Los niveles en la sangre de líquidos, sal y azúcar

Las principales alteraciones hormonales producidas por la obesidad son:

  • Hiperinsulinemia

La insulina es una hormona clave en la regulación del metabolismo de los hidratos de carbono y los lípidos. Dentro de la importancia de la insulina, podemos decir, que su función más importante es disminuir la concentración de glucosa en sangre. Después de comer, sobre todo alimentos altos en carbohidratos altamente procesados, éstos se descomponen, se transforman en azúcar, y este azúcar pasa al torrente sanguíneo. Inmediatamente el páncreas segrega insulina para poder transportar dicho azúcar al hígado, donde lo convertirá en glucógeno para ser utilizado por los músculos. La insulina también ayudará a convertir la glucosa en ácidos grasos, y los conducirá a los adipocitos (células grasas) para ser utilizada como combustible (energía) para el cuerpo.

En la obesidad existe muy frecuentemente hiperinsulinemia, es decir, concentraciones sanguíneas de insulina dos, tres o incluso hasta diez veces por encima de lo normal.

La hiperinsulinemia puede acabar en Diabetes tipo 2, puede elevar la presión arterial, produce ovarios poliquísticos, infertilidad en la mujer y abortos en el primer trimestre. Incluso puede producir inflamación de las paredes de las arterias, lo cual podría causar infartos y enfermedades cerebro vasculares.

  • Cortisol

En algunos pacientes obesos existe una secreción elevada de cortisol. Cuando los niveles de cortisol se disparan,  nuestra salud se debilita, pudiendo provocar un aumento de peso (especialmente en la zona del abdomen), aparición de úlceras estomacales, envejecimiento prematuro y un sistema inmunológico débil.

Cuando los niveles de cortisol son elevados de forma muy prolongada en el tiempo, el organismo se resistirá a perder grasa; el organismo empezará a convertir adipocitos (células jóvenes de grasa) en células maduras de grasa, que éstas son las que se aferran a nosotros, y nos dificultan la tarea de adelgazar.

  • Andrógenos

Concentraciones de testosterona bajas, disminución de la líbido e incluso impotencia, son causas que suelen aparecer en los varones muy obesos.

En las mujeres obesas, se ha observado una mayor producción de andrógenos, lo que les podría causar exceso de vello y amenorrea (desaparición de la menstruación).

  • Hiperestrogenismo

Las concentraciones de estrógenos se hallan considerablemente elevadas en los obesos, también existe evidencia de un hiperestrogenismo en las mujeres obesas. La causa de este hiperestrogenismo sería la mayor conversión de andrógenos en estrógenos realizada en el tejido adiposo.

Los estrógenos son hormonas muy influyentes, puesto que se trata de hormonas que al unirse con sus receptores entran en el núcleo de la célula, que es donde habita el ADN, encargándose de activar o desactivar determinados genes. Es por este motivo que los receptores de estrógenos también pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama y cáncer uterino.

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